De Björn Andresén a Chalamet, un recorrido por los «bellos y jóvenes» de Hollywood

Dice la mitología griega que Zeus raptó a un joven pastor llamado Ganímedes, por ser el mortal más hermoso de todos, por ello, merecía el honor de vivir toda su eternidad en el Olimpo.

Quizás esta sea la historia más antigua sobre un efebo o adolescente que cautiva la atención de un Dios, que vendría siendo en la época actual, la adoración de las masas.

La revista Time pone hoy en el Olimpo a Timothée Chalamet, como parte de una nueva generación de líderes.

View this post on Instagram

Una publicación compartida por TIME (@time)

Lo cierto es que ser joven y bello es algo que la industria de Hollywood ha sabido sacar partido, como una moneda de intercambio, levantado en cada época un similar perfil de actor: casi todos entre los 15 y los 24 años, caucásicos, delgados, con un look a ratos andrógino, generando un “crush” o enamoramiento y una obsesión de manera instantánea.

Podemos mencionar a River Phoenix, Leonardo DiCaprio o al mismo Timothée Chalamet. Pero hace 50 años atrás, la imagen del Tadzio de Visconti, pavimentó el camino para el Boom de los “jóvenes y bellos” de Hollywood.

En 1971 en el festival de cine en Venecia, el director Luchino Visconti presenta su filme: “Muerte en Venecia”, siendo su adolescente actor, Björn Andrésen la verdadera estrella del certamen. Visconti obsesionado con quién representaría la “belleza” en oposición a la “muerte”, que describe Thomas Mann en su obra, realizó un casting que lo llevó durante meses por casi toda Europa en la búsqueda de su personaje principal, tras la negativa del padre de Miguel Bosé para realizar el rol.

Descripción de Tadzio:

“Con sorpresa Aschenbach notó que el joven era bellísimo. Su gracioso rostro pálido circundado de cabellos color miel, la nariz derecha y fina, su graciosa boca, la expresión de seriedad divina y encantadora, recordaba a las estatuas griegas de la época áurea. Y esa absoluta perfección paseaba del tal modo que el observador creía no haber encontrado jamás algo tan logrado ya sea en la naturaleza o en el arte figurativa”.

El director proclamó ante la prensa internacional, esa noche, al joven Andrésen, como The Most Beautiful Boy in the world” (el joven más bello del mundo), un título del cual el tímido y conflictuado actor jamás pudo salirse, y que acabó por convertirlo, sin las herramientas necesarias para enfrentar la fama, en un “objeto” de deseo y adoración de masas y sin duda la mejor pieza de marketing para el filme.

Este año, se estrenó el documental que lleva la misma etiqueta que persiguió a Björn Andrésen durante toda su vida, como una forma de redimirse de esa historia que carga, accedió a salir de su ostracismo y revelar detalles del precio que pagó por su belleza, que lo llevó por ejemplo, a permanecer en Paris por más de un mes bajo una supuesta película que filmaría, que nunca se llevo a cabo,  siendo mantenido por señores que auspiciaron el viaje para ser “vistos” en los lugares de moda junto al joven Tadzio,  o realizar interminables giras a Japón donde por medio de una pastilla que le administraban diariamente lograba cumplir con sus extenuantes compromisos, que incluyeron hasta la grabación de un disco en japonés. Su belleza generaba tal frenesí que inspiró a la creadora de Lady Óscar,  Riyoko Ikeda, en la creación de su anime o al mismísimo Andy Warhol fotografiarlo para su revista Interview.

“No importa su nombre, desde ahora será conocido como Tadzio” diría Visconti.

 En cada generación, un Tadzio

River Phoenix después de una tortuosa infancia, salta a la fama cuando sólo tenía 15 años, al protagonizar la película “Stand by me”. A los 17 recibe su primera nominación al Óscar por su papel en “Running on Empty”. Aclamado por los críticos que lo elevan al Olimpo como uno de los “Nuevos prometedores actores”.

Phoenix al igual que Andrésen soñaba con la música, no con la actuación, se consideraba un actor marginal, retando a la industria con papeles que salían de lo estándar. Odiaba la fama, pero usaba su popularidad para causas en las que creía.

Su confirmación como estrella fue gracias al papel en “My Own Private Idaho” del director Gus Van Sant, recibiendo la copa Volpi como mejor actor en el Festival de Venecia. River Phoenix murió el  31 de octubre de 1993, a los 23 por sobredosis, mientras su hermano Joaquín llamaba al 911, dejando una exitosa carrera inconclusa. Algunos de los papeles que interpretaría River, terminaron en manos de un joven actor llamado, Leonardo DiCaprio.

Luego del exitoso filme, “Titanic” (1997), la imagen de DiCaprio acaparó la atención del mundo entero, quién debido a su incipiente currículum como actor, ya estaba acostumbrado, más menos a lidiar con la prensa, algo que ha sabido manejar hasta el día de hoy, develando muy poco de su vida privada, siempre desviando la atención con causas benéficas. Aprendió las triquiñuelas del negocio, algo así como: “Hablar menos y sonreír más”.

Desde antes del estreno de “Call me by your name” (2017), la obsesión por Timothée Chalamet, ya estaba en ascenso, a diferencia de sus predecesores en la industria, esta vez existía una herramienta mucho más poderosa para generar la #Chalamanía: las redes sociales, que magnifican el fenómeno a una escala impensada para Andrésen, Phoenix o DiCaprio en su momento.

Las comparaciones entre el clásico de Visconti, y la historia de amor gay de Guadagnino no se hicieron esperar, ya sea por la locación (Italia), por la diferencia de edad de los protagonistas o porque ambas cintas provienen de una novela. Sin duda, que Chalamet podría ser el perfecto sucesor de «Tadzio» en nuestra generación.

Para Chalamet, la fama le resulta surrealista, tampoco se resiste a ella. “Estoy descifrándola, en mis peores días siento una tensión al respecto, otros siento que estoy creciendo de manera correcta”, señaló a la revista Time. Sabe que no debe obsesionarse con la percepción del público, lo que él llama “el vacío del espejo”, “para poder seguir inmerso en un proceso creativo, se necesita cierta ignorancia de cómo te consumen”, agrega.

Andrésen y Phoenix, tuvieron una infancia oscura, ambos fueron alcanzados por la fama en un viaje sin retorno y sin las herramientas necesarias para lidiar con la sobreexplotación de su imagen, que finalmente acabó por pasarles la cuenta, al segundo de manera más trágica que al primero.

Por el contrario, pareciera que DiCaprio y Chalamet han sabido lidiar de mejor manera con la locura de la industria, teniendo en su círculo más cercano, al parecer,  la contención que pudo faltar a sus antecesores. El tiempo nos dirá quién continuará el reinado de los “jóvenes y bellos” de Hollywood.

Dnewmagazine Foro de Comentarios

Déjame tu comentario!